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El Almendro saca su ‘artillería’ pesada para no volver a casa sólo por Navidad

La empresa Delaviuda de la familia López Donaire de Sonseca, a la que pertenece desde 1996 la marca fundada hace un siglo en Jijona, lanza un agresivo plan estratégico a fin de repartir sus ventas durante todo el año y así cuadruplicarlas

Detalle de una línea de envasado de barritas de turrón en la fábrica de Delaviuda./FOTO DELAVIUDA
Detalle de una línea de envasado de barritas de turrón en la fábrica de Delaviuda./FOTO DELAVIUDA

 

Repartir las ventas de todas sus marcas (Delaviuda, El Almendro) y toda la gama de variedades a lo largo del año. Es decir, no volver sólo por Navidad, parafraseando el famoso anuncio que hizo popular a la marca a partir de los años 60 del pasado siglo. En suma, multiplicar la facturación hasta cuadruplicarla a medio plazo. En una palabra, desestacionalizar el consumo de turrón y dulces navideños por su poderoso poder nutritivo.

Una tarea en la que están enfrascados, con mayor o menor intensidad, todos los fabricantes de la Indicación Geográfica Protegida Jijona y Turrón de Alicante desde hace varios años y, con especial perseverancia en los últimos meses, como ha quedado comprobado tras la participación activa de muchas compañías en la mayor feria del sector de España, Alimentaria, celebrada en abril en Barcelona, donde se presentaron importantes novedades para otros nichos de mercado.

La compañía de la familia López Donaire de Toledo lo tiene claro. Por ello lanza ya una primera fase de un ambicioso plan estratégico con el fin de desestacionalizar las ventas, concentradas mayoritariamente de antiguo en la Navidad al asociarse el turrón directamente con la gastronomía festiva y familiar de esas fechas. Para lograrlo, la compañía ha lanzado nuevos producteos y un programa de internacionalización más allá de los mercados tradicionales de América Latina, donde los turrones son muy conocidos, según publicó hace pocas semanas el diario ‘El País’.

Desde el año 1927 con tienda de mazapanes en Sonseca

El emporio turronero de la provincia de Toledo nació en el año 1927. Su origen tiene que ver con una tienda céntrica de mazapanes que abrieron en el pueblo natal, Sonseca, Manuel López y María Rojas, los abuelos del actual consejero delegado Manuel López Donaire. Rojas asumió el negocio al caer en la Guerra Civil Manuel López. Los toledanos y, en general, los vecinos de toda la región cogieron, desde entonces, la costumbre de decir que iban a comprar los mazapanes navideños a casa de la viuda, frase que dio pie al nombre de la compañía hace unas décadas.

Buena parte del plan de expansión a diez años de la compañía, que quiere alcanzar nada más y nada menos que los 500 millones de facturación anual (el pasado ejercicio lo cerró con 122 millones), descansa sobre la marca de origen jijonenco El Almendro. Esta marca y los activos industriales afectos fueron comprados por el grupo Delaviuda a la multinacional Jacobs Suchard en el año 1996. Fue la chocolatera europea la que adquirió cuatro años antes a la familia jijonenca Monerris Planelles, de larga tradición turronera, la entrañable y popular marca de turrones, que se hizo famosa con sus campañas de publicidad televisivas en las que volvían los hijos a casa por Navidad.

Snacks, barritas de turrón y bizcochos con muchos sabores y sin gluten

El plan de Delaviuda descensa sobre tres gamas de productos: los snacks, las barritas de turrón y los bizcochos. En la feria Alimentaria estas variantes turroneras lograron dos de los once premios que otorgó la dirección del certamen por la apuesta en materia de innovación. Delaviuda quiere lanzar estas gamas con varias combinaciones de sabores, sin gluten y con un porcentaje de almendra de entre el 27% y el 30%. Lo que proyecta Delaviuda es convertir ‘El Almendro’ en la marca experta en productors de almendra, según destacó al diario ‘El País’ el consejero delegado López Donaire.

Este lanzamiento de nuevos productos bajo la marca ‘El Almendro’ dentro de la línea de bollería y pastelería lo quiere replicar, en el año 2019, para la marca Delaviuda. Con el objetivo de seguir profundizando en la desestacionalización del consumo.

El segundo eje de actuación del emporio del dulce toledano pasa por la internacionalización. El objetivo de Delaviuda es vender más fuera del ámbito de los países hispanoamericanos, donde todavía se vincula directamente el consumo de turrón con la Navidad. Es decir, venderlo todo el año. Y todo su plan no cierra las puertas a nuevas adquiciones de marcas y activos industriales, después de las cinco compras que ha realizado en los últimos años, incluida la de ‘El Almendro’.

Grandes plantaciones de almendro para autoabastecerse

Además, Delaviuda está profundizando en el segmento de la autogestión de su principal materia prima, la almendra. Tras aliarse con la empresa de Extremadura Foresta, Delaviuda posee ya en cultivo de regadío 218 hectáreas de almendros en Cáceres, aunque ha proyectado llegar a la friolera de 2.000 hectáreas en Extremadura y en Castilla La Mancha, donde el cultivo de almendro se está extendiendo en los últimos años como alternativa a los tradicionales cereales, con mucha menos rentabilidad. Delaviuda quiere volver a casa, dentro y fuera de España, y no sólo en Navidad.

 

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