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El Mercado Navideño pierde la mitad de participantes en dos años

La tercera edición del Mercado Navideño en la Plaza de la Ordana ha contado con menos puestos que nunca, 24 frente a los 44 de 2015, y también se han reducido las actividades infantiles y los espectáculos

L. BAGUR | SANT JOAN- “A lo mejor si unos cuantos músicos de la Sociedad Musical La Paz y unos actores disfrazados de elfos recorrieran el pueblo recordando que estamos aquí”, dice una, “no funcionaría ni con esas, lo suyo es volver a La Rambla, que es el sitio de paso por excelencia y donde vendimos hasta el año que llovió torrencialmente. La gente de fuera que viene a Sant Joan para otras cosas no sabe que estamos aquí, en La Rambla nos veía”, explica otra de las personas detrás de los pocos expositores comerciales que este 2017 han formado parte del Mercado Navideño de Sant Joan. Todos los comerciantes con los que ha hablado pregoner.es han pedido que no se les cite.

La carpa gusta y el escenario y la amplitud de la plaza de la Ordana permite celebrar más actividades, pero las reclamas de los comerciantes son las mismas que hace tres años: o bien publicitar más el Mercado o bien volver a la avenida principal del pueblo, por donde pasa mucha gente y en donde hay bares con las terrazas llenas. Aunque en 2015 muchos valoraban la nueva localización precisamente por no tratarse un sitio de paso, sino un lugar al que se iba a cosa hecha para pasear y comprar.

Siguen sin subsanarse las deficiencias que ya detectó la concejalía hace dos años

Pero para ello hace falta que se conozca y se publicite, sostenían y sostienen muchos, y que la oferta sea muy atractiva para competir con otros mercados y ferias navideñas tan consolidadas e importantes como la de Xixona. Si bien, los comerciantes que participan tienen claro que al Mercado Navideño solo viene gente del pueblo, por eso, concluye uno de ellos, “deberían organizar más espectáculos de grupos locales, como el año pasado, que hacían exhibición los niños de judo, por ejemplo, y esto se llenaba de sus familiares”.

Este año también ha habido espectáculos sobre el escenario, pero menos y con menor capacidad de convocatoria. Y aunque en la programación oficial se hacía referencia a unos “hinchables”, el único sitio donde los más pequeños podían saltar eran unas camas elásticas de pago. Se ha pasado de contar con 44 comerciantes a que haya solo 24, incluidos los bares. “El año pasado fue mal y la gente no repite”, dice una de las personas que sí ha repetido, aunque duda que lo vuelva a hacer.

“Otros mercados están mucho mejor montados; en Calpe no cobran nada por exponer, en otros pueblos muy poco. En otros más, pero viene gente y compra. Aquí los pocos que han venido este año pasean pero no compran”, asegura. “Se podía cerrar a las 10 pero nosotros antes de las 9 ya nos fuimos, total, si no había nadie para qué íbamos a estar aquí”, lamentan otros comerciantes. “El viernes fue muy bien, el sábado fatal y esta mañana -domingo- lo han cortado todo para la carrera, así que fatal también. Las carreras han sido el remate, porque otros años la mañana del domingo ha sido muy buena”, relata otra empresaria.

Lejos de mejorarse o ampliarse para ser más atractivo, en 2017 al mercado Navideño le ha pasado justo lo contrario: ha habido menos puestos y oferta complementaria que nunca. Aunque los bares colocados a la derecha del recinto funcionaban muy bien y han vuelto a funcionar moderadamente bien este 2017.

Al haber tan poca cosa mucha gente viene y le dice a los amigos y la familia que no merece la pena

La tasa por participar sigue siendo la misma, de 110 euros. Aunque en 2015 el Mercado duró un día más. Para muchos de los que han participado es una cifra excesiva que les cuesta cubrir y aseguran que si fuera más reducida habría más puestos, con más puestos habría más público y con más público, más ventas. Y encima “al haber tan poca cosa mucha gente viene y le dice a los amigos y la familia que no merece la pena”, señala uno de los comerciantes. Efectivamente, algunas de personas que acudieron así lo corroboran. Muchos de ellos han venido una sola vez y no vuelven, y en años anteriores visitaban el mercado en reiteradas ocasiones y, como las visitas, también se repetían las compras.

Después de lo sucedido este año, muchos expositores dudan si volver. Tampoco entienden como es que no se ha rebajado la tasa viendo la poca respuesta de los comerciantes, sobre todo del comercio santjoaner, cuando se les llamaba desde la Agencia de Desarrollo Local.

Respecto a la escasa participación de comerciantes del pueblo, una empresaria que este año ha decido no participar relata que en 2015 había muchos puestos de artesanía y productos típicamente navideños o para regalar, sin embargo el segundo año, como se exigía a las artesanas ser autónomas y no se lo podían permitir, no participaron. Y la esencia del mercado cambió, había muchos negocios que querían publicitarse y abordaban a la gente que paseaba para pedirles su contacto o darles información pero no eran puestos de venta de cosas de Navidad, sino más bien una muestra de comercio. A ella ya no le gusta el formato. Otra empresaria que sí han participado en este 2017, por el contrario, está contenta. Hace poco que ha abierto su negocio y da por cumplido su objetivo, que era darse a conocer.

La carpa gusta, pero sigue sin mejorarse la tematización navideña

Otros eventos que se celebran en la misma fecha, como la Feria de Navidad de Xixona, ha aumentado su recinto y su duración. En Sant Joan, sin embargo, el formato sigue igual. Y aunque tanto comerciantes como público valoraban y valoran de forma muy positiva la carpa que protege de las inclemencias climáticas, llama poderosamente la atención que en 2017 siga faltando lo mismo que ya en 2015 detectó y reconoció el entonces concejal responsable del área, Octavio Seva.

“La carpa está genial pero hay que llegar hasta aquí. Y ni pasando por delante se sabe qué es, ¿tú te crees que hay un trozo blanco enorme a la entrada y no le han puesto un gran cartel o luces de Navidad en las que se lea que aquí dentro hay un mercado navideño?” “Sigue sin haber decoración, colores navideños, más presencia de personajes… Y eso que otros años ya decían que lo iban a mejorar. Pues no, encima menos puestos. Pero desde el Ayuntamiento bien que nos han prometido una vez más que iba a haber gente y que iba a funcionar. Ya no puedes fiarte. Y es una lástima, porque nos jugamos mucho y porque podría estar mucho mejor con una rebaja de la tasa y unos pocos cambios”, concluye otra de las personas tras un expositor. No volverá a participar, está segura de que no vana  poder -o querer- remontarlo. Veremos en 2018.

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