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Cuco Chelinni: “Marakatá es un lugar de encuentro de las artes”

En Marakatá no se pretende lograr la excelencia y competir, sino que “la gente viene, disfruta, aprende y encuentra un lugar donde se puede desconectar” explica el percusionista Cuco Chelinni

Cuco Cellini, director de Marakatá en Primitivo 2016. Foto: TONY GARCÍA

L.B.S. (@LauraBagur) | VÍDEOS: M. R. SALA (@olovideo) | CULTURA – El percusionista y director artístico Cuco Chelinni y el percusionista Tany Allende crearon la escuela de música y artes escénicas Marakatá. Al poco tiempo, por diversas cuestiones, aparcaron el proyecto. Pero Chelinni lo retomó más de una década después y ahora Marakatá es mucho más que una escuela de música o un grupo de percusión, es un espacio de encuentro donde crear, compartir y disfrutar en torno al arte.

La gente viene, disfruta, aprende y encuentra un lugar donde se puede desconectar

Marakatá cuenta con una nueva sala que el maestro percusionista define como “lugar de encuentro de las artes”. Además de impartir las clases de percusión brasileña, cajón flamenco, canto, guitarra, piano y acordeón a unos 95 alumnos, Chelinni planea emplear este nuevo espacio para exposiciones de fotografía o pintura y un estudio de grabación.

Una actividad en familia, un lugar para desconectar

En Marakatá se imparten clases de percusión a partir de los dos años y medio y eso ha hecho que muchas madres y padres se apunten también a aprender música. “Marakatá es una actividad para hacerla en familia, esa es la idea”, explica el maestro y director de la escuela. También son muy creativos. Chelinni huye del purismo en la percusión, muy al contrario, disfruta fusionando un samba reggae y una marcha militar, por ejemplo. Juegan, crean, experimentan.

Cuco Chelinni:”Les enseño el origen, les hablo de dónde viene cada ritmo -puntualiza- y no solo eso, explico los ritmos por imitación y les digo estás tocando dos semicorcheas más una corchea más dos negras, les doy el concepto de la parte del lenguaje [musical]”.
Marakatá Junior en Primitivo 2017. Foto: PRIMITIVO, EL DESPERTAR DE LOS TAMBORES

Al fin y al cabo, Cuco recibió formación clásica en el conservatorio y se especializó en percusión latina. Lleva media vida impartiendo docencia, tocando y componiendo. De hecho, aunque no se obliga a nadie, recomienda a sus alumnos a partir de ocho años aprender solfeo y empiezan a tocar obras de percusión contemporánea, “obras que están escritas para percusionistas”. Hasta esa edad, aprenden por imitación. Él toca un ritmo y los pequeños repiten. Así, van despertando su sentido del ritmo y la musicalidad.

Un futuro lleno de posibilidades para Marakatá Junior

Un buen día, Chelinni juntó a los percusionistas de 8 a 16 años y les puso a tocar juntos. La experiencia, según relata, fue “como una planta que riegas y riegas y no hay nada hasta que de repente, de un día para otro, sale una flor”. Se trata del bloco Marakatá Junior, que después de tocar en algunas fiestas de Moros y Cristianos y eventos similares se subió al escenario del ‘Festival Primitivo, el despertar de los tambores’ de 2017, donde cosecharon una gran ovación del público.

La percusión está de moda

“En Alicante hay 10, 15 grupos de percusión brasileña”, detalla Chelinni. Y lo valora como algo muy positivo y enriquecedor, una manera de compartir, de relacionarse con gente tocando. Además, el músico destaca que la percusión es accesible para cualquiera ya que se puede tocar y pasárselo bien sin ser un experto en música.

“Evidentemente si vamos a un Primitivo voy a ir a que mi bloco arriba del escenario sea el mejor, pero bajo del escenario yo lo que quiero es compartir y disfrutar”. Asegura que hay quien no ve las cosas así, y reconoce que él “con 20 años también competía, yo quería ser el mejor cajonero del mundo, el mejor percusionista del mundo… Ahora que tengo 40 mi concepto es otro, quiero disfrutar y construir, sobre todo construir“.

Vivir de la música haciendo de todo y moviéndose mucho

Cuco Chelinni estudió en el conservatorio hasta los 18 años, cuando se fue a Madrid a especializarse en percusión latina porque entonces “Camarón me tiraba más que Beethoven”. También impartía clases de música y era el percusionista de Guaraná. El grupo saltó a la fama, “y era un día un concierto en Madrid, otro en Barcelona, un mes a Milán a grabar…”. Así que tuvo que dejar el conservatorio. Guaraná “se acaba” y vuelve a Alicante, donde funda con Tany Allende (Buena Vista Social Club) la escuela de música y artes escénicas Marakatá, aunque Allende se va a Las Vegas por motivos familiares y a él le ofrecen dar clases en otras asociaciones y ese primer Marakatá se aparca.

Años después, Chelinni retoma Marakatá. No solo eso, ha dado clases “a 20.000 bandas de música, collas…”, exagera, compone, ultima un musical y es productor de artistas emergentes tan prometedores como Marlen (cantaora de flamenco que quedó finalista en La Voz Kids) o el grupo Veneno Amasao, que fusiona flamenco, rock y jazz. “Yo siempre estoy creando, he producido grupos… Gracias a Dios vivo de la música”. Eso sí, moviéndose mucho y haciendo de todo. “Tú ahora me vez en las fiestas de Moros y Cristianos de Mutxamel tocando los timbales, mañana me voy de gira con no sé quién, el año pasado estuve con Inma Serrano, otro día estoy con los niños de Marakatá en el Primitivo…” Y disfruta de todo. Esa es la clave y eso es lo que quiere seguir compartiendo en Marakatá.

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