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Para jugar no necesitan juguetes

De como un niño y dos niñas se lo pasaron pipa con un palo y media cáscara de almendra | Ideas para que los adultos ayudemos a estimular su imaginación y creatividad en vez de hacer lo contrario, contribuir a que se atrofien

LAURA BAGUR

El sábado hice una ruta por el Barranco de los Molinos, en Ibi. Íbamos con un nutrido grupo de niños de entre 3 y 6 años. Podría hablar de lo bonita que era la ruta, con las acequias cargadas de agua, las ruinas de molino y los maravillosos tonos amarillos y marrones del otoño, pero lo que quiero contar es otra cosa, algo que me parece muy apropiado ahora que se acerca la Navidad.

Hicimos una parada para almorzar en las mesas de merendero y mi hijo, que tiene 3 años y cinco meses, se acercó a otras dos niñas con “una tortuga”. El animal en realidad era un palo sobre el que había colocado media cáscara de almendra. Una de las niñas reaccionó con un sentido “qué mona” y la otra preguntó si la podía tocar. Estuvieron un buen rato pasándose la tortuga y haciéndole esconder y sacar la cabeza del caparazón a base de mover el palo hacia adelante y hacia atrás. Un palo, media cáscara de almendra, imaginación infantil y toneladas de creatividad.

Cuanto más hace el juguete, menos hace el niño

Tengo de sobra comprobado que si un juguete tiene botones con los que activar sonidos, por ejemplo, mi hijo se limita a apretar los botones una y otra vez. Y al poco tiempo se cansa. O no, tenía un cuento musical (una página, una canción) y pasaba largos ratos escuchando cada una de las canciones. Pero solo hacía eso.

Con los juguetes no electrónicos, sin embargo, inventa miles de aventuras. Con un muñequito, una piña recogida del último paseo, uno de los vagones de un tren de madera y una cuchara pasa horas moviendo cada elemento de aquí para allá y parloteando. “Y entonces, se va de viaje. Y entonces, voy a hacer unas galletas, ahora verás, te van a gustar, así, prueba, pero son de naranja y chocolate…” O se sube al sofá con el muñequito, porque “viene un fantasma”. O me pide que corramos pasillo arriba… Mil y una historias. El juego es mucho más activo física y mentalmente cuanto más inactivos son los juguetes.

¿Qué le regalo en Navidad?

La mayoría de niños y niñas tienen más cosas de las que necesitan y a veces, por desgracia, adolecen de lo que más quieren: tiempo enriquecedor con sus padres y madres. Si este es tu rol y tus retoños van a recibir esta Navidad regalos de otros familiares, aprovecha para ahorrar dinero y regalarles otras cosas de mucho más valor como una excursión por el campo, una tarde de teatro o una mañana de sábado pringando la cocina para hacer galletas juntos.

Si quieres darles algo material pero te gusta la idea de que el regalo sea compartir tiempo, hay muchas cosas. Unos patines, unas zapatillas de montaña, un libro de recetas fáciles, cuentos que os transportarán a mundos maravillosos y os permitirán viajar desde el sofá de casa, juegos de mesa -los hay adecuados desde 3 años-, plastilina, pintura de dedos…

Respecto a la plastilna, lo dicho, cuanto más haga el juguete menos hará el niño. Es mejor regalar botes de plastilina de colores para que ellos construyan desde cero que juegos con una finalidad prefijada del tipo “churros de plastilina para ponerle pelo a estas cabezas”. Porque entonces solo harán churros. Con los cuadernos de colorear pasa lo mismo, desarrollan más su imaginación y creatividad con un cuaderno de hojas blancas que con un libro para rellenar de colores los dibujos que ya están hechos.

Pocas cosas y mucho tiempo libre

Hay niños de cinco o seis años que se aburren, que necesitan que un adulto les proponga actividades. Son niños acostumbrados a no tener ni una tarde libre de actividades extra escolares, a ver mucha televisión, a jugar con juegos muy reglados. Y es una pena, porque si se les acostumbra a ingeniárselas con poco aprenden a soñar y a divertirse con cualquier cosa. Disfrutan horas y horas con algo tan aparentemente sencillo como una tabla curvada de madera, o con un palo y media cáscara de almendra. Regala a tus hijos tiempo para hacer nada y así podrán hacerlo todo.

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