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Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Más de dos décadas llenando las calles de pólvora

Reportaje fotográfico de La Colla de Dimnis La Ceba y del espectacular local “abierto al público” que comparten con Els Joglars d’Alacant en la plaza Palmeretes, de Carolinas

FOTOS: TONY GARCÍA | VÍDEO: MANUEL R. SALA | TEXTO: LAURA BAGUR

La Colla de Dimonis La Ceba de Sant Antoni d’Alacant se fundó en 1996 a iniciativa de una asociación cultural del barrio, ‘La bufa la gamba’. Hasta entonces la tradición del correfoc estaba en auge en Cataluña y era solo incipiente en Baleares y el País Valenciano, aunque la pólvora siempre ha estado presente en las tradiciones festivas más arraigadas de nuestra tierra.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Amador, uno de los fundadores de La Ceba, explica que fueron a Benimaclet a formarse con una colla ya constituida. Su gran debut fue en un Carnaval y eran poco más de una treintena de dimonis. Después han llegado a superar el centenar en los correfocs. Ese precisamente ha sido el sello distintivo de La Ceba, ser una colla numerosa. Así, en estos veinte años, “de dimoni se han vestido más de 1.000 personas en Alicante“, asegura Amador.  Gente de todos los países, muchos estudiantes Erasmus con los que la colla sigue manteniendo correspondencia y enviándoles cada nueva camiseta. Algunos vuelven a Alicante y pasan a ver a los dimonis, otros “vienen precisamente para vernos”. La pólvora engancha.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Hoy en día el grupo no es tan numeroso, aunque sí heterogéneo. Hay hombres y mujeres de distintas edades y nacionalidades y como explica Alejo, todos quieren “quemar con alegría, con ilusión, y poder participar en los máximos espectáculos posibles”. La colla está muy arraigada en su barrio y está abierta a nuevos socios. “Todo el que quiera ser dimoni, aquí estamos -prosigue Alejo-. “Y aunque no queme, siempre hay algún artilugio que llevar, alguna mano que echar”.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Artilugios tienen muchos. Bestias, vestuario, cuernos. Todo hecho por ellos mismos “con el esfuerzo de tantos compañeros” que han dedicado su tiempo y su esfuerzo a la colla, explica Alejo.

Dimonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Estos elementos visuales y el maquillaje también forman parte de los espectáculos de La Ceba, la puesta en escena es importante. En cada correfoc hay coordinación coreográfica y música tradicional tocada por de Els Joglars d’Alacant, además de la pólvora y la espectacularidad del fuego, y obviamente respeto escrupuloso a las normas de seguridad.

Guardan todo ese vestuario y todos esos elementos, además de otras cosas curiosas como los bancos de una antigua Iglesia, en su local del barrio Carolinas, un amplio espacio que desde hace dos años comparten con otra asociación, Els Joglars d’Alacant. Este colectivo está formado fundamentalmente por músicos, aunque abierto a la combinación de todas las artes, como la poesía o la pintura.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Según relata Álex, todo empezó con las jam sessions que los dimonis organizaban en el local los viernes. Había músicos que “por afinidad al barrio”, las frecuentaban. Y los dimonis invitaron a sus espectáculos de fuego a aquellos que sabían tocar música tradicional. Al principio, por tanto, “la función era ponerle banda sonora a ellos”.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Pero els Joglars fue convirtiéndose en un grupo cada vez más numeroso y se constituyó como asociación y ahora ambos colectivos comparten local. Además, alquilan el local a otros músicos a precios reducidos. Actualmente ensayan allí unas 25 bandas. “Esto es una mina de oro para los músicos puesto que era una antigua cámara y está insonorizado acústicamente”, relata Álex. El alquiler incluye el derecho a usar equipo de voces, amplificadores de bajo, guitarra, micrófono y batería y algún set de percusión.

Dimonis de La Ceba y Joglars conviven “con hermandad y buen rollo”, destaca Álex. Ambas asociaciones celebran sus asambleas en el local, además de reuniones conjuntas ara tratar aspectos relacionados con la convivencia y cuadrar agendas para que no se solapen sus actividades. También celebran comidas, se reúnen para beber unas cervezas, timbas de parchís… Buscan excusas para convivir, para juntarse, “que es lo que realmente hace colla”, como describe Alejo.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

En estos veintiún años La Ceba ha recorrido multitud de pueblos. Una vez hasta les contrataron para ir a Italia y allá que se fueron, en un larguísimo viaje de autobús. No pudieron actuar por motivos de seguridad, hacía demasiado viento. A ese respecto David es tajante, “a la pólvora se le tiene miedo, respeto y cariño”. Porque es peligrosa y puede quemar, tanto al dimoni como al público, que forma parte del espectáculo. Por eso hay que actuar siguiendo unas reglas y siendo estricto con las medidas de seguridad.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Han recorrido multitud de pueblos, pero con la crisis cada vez les contratan en menos municipios pequeños. Seguros, pólvora… Un correfoc “es un espectáculo caro”, explica Amador.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

Tampoco pueden ya celebrar tantos eventos para el barrio, en los que no faltaba la comida y la bebida: fiesta de Nochevieja, barraca de Hogueras, actuación en Reyes con chocolatada y un paje entregando regalos a los niños… Pero siguen moviéndose, conviviendo y compartiendo. Siguen quemando pólvora con ilusión, que es lo importante. Y no dicen que no a una fiesta. A por 20 años más.

Correfoc Demonis La Ceba. FOTO: TONY GARCÍA

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