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Alicante recupera ‘El Roal’ de Tángel

El TSJ da la razón a Protección Animal para cesar a la fundación FIPARM, dirigida por Raúl Mérida | ‘El Roal’ es la única finca propiedad municipal calificada como núcleo zoológico, por lo que podría instalarse allí un albergue de animales alternativo a Bacarot

L.B. | ALICANTE- La extinta concejalía de Protección Animal -el área ha vuelto a reintegrarse en Sanidad desde que el PSOE gobierna en solitario– acordó en diciembre de 2016 no prorrogar el contrato por el que la fundación FIPARM, dirigida por Raúl Mérida, gestionaba el Arca de Noé en los terrenos municipales conocidos como “El Roal”, en Tángel. Mérida denunció y el juzgado decretó suspender cautelarmente el acuerdo de Protección Animal. Finalmente, el TSJ se ha pronunciado y ha dado la razón al consistorio, por lo que FIPARM dejará de trabajar en El Roal y de esta forma el Ayuntamiento recuperará el único terreno municipal calificado como núcleo zoológico, lo que significa que ahora tiene la posibilidad de habilitar su propio albergue de perros y gatos y no tener que recurrir al de Bacarot.

Marisol Moreno: Nuestra apuesta era y sigue siendo, que ese espacio se reconvirtiera en albergue municipal de animales, con el fin de abandonar un lugar inadecuado como el albergue de Bacarot”

Moreno con Satur Martínez, presidenta de Dignidad Animal, uno de los colectivos que ha liderado las denunicas contra la gestión de Bacarot | FOTO: FACEBOOK MARISOL MORENO

¿Por qué Protección Animal quiso acabar con el Arca de Noe?

Según ha recordado Guanyar Alacant en un comunicado enviado tras la resolución del TSJ, el uso que la fundación FIPARM estaba dando a El Roal “no se corresponde” con aquel para el que se le adjudicó. Además, allí no se velaba por el bienestar animal ya que algunos ejemplares de grandes felinos pasaron en jaulas de tamaño claramente insuficiente largos periodos -más de seis años en algunos casos-, cuando el Arca de Noé era un Centro de Acogida Temporal y pese a que sólo tenía permiso para estancias limitadas de animales.

Recinto de Felinos en El Arca de Noé | FOTO: FACEBOOK MARISOL MORENO

Por otra parte, desde Protección Animal denunciaron que el Arca de Noe funcionaba como centro visitable para escolares -y cobraba por ello- sin cumplir con los requisitos normativos que Generalitat y el Centro de Rescate de Especímenes CITES exigen para tal fin. “El Ayuntamiento de Alicante como responsable de todo lo que pasara en El Roal, solicitó por escrito al gestor del Centro que cesaran las visitas hasta ‘regularizar’ la situación, petición que fue desoída por FIPARM y corroborada por varios informes policiales”, recuerda Guanyar.

¿Por qué a Alicante no le quedó más opción que seguir utilizando Bacarot como albergue de perros y gatos?

La legislación actual exige que los albergues municipales de recogida de animales abandonados o perdidos se ubiquen en terrenos calificados como núcleo zoológico, y para obtener esa calificación se necesita, entre otras cosas, una extensión mínima. Alicante no cuenta con ningún terreno público que sea núcleo zoológico, salvo El Roal.

Por eso, ante las irregularidades detectadas en la gestión de Bacarot de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas vinculada a Raúl Mérida, la entonces edil Marisol Moreno (Esquerra Unida) quiso no prorrogar su contrato y habilitar en El Roal un albergue de animales solo de Alicante –Bacarot da servicio a otros municipios de la provincia, como Elche o Sant Joan d’Alacant-.

¿Qué pasó? Que el juzgado suspendió cautelarmente la decisión de no prorrogar el contrato con FIPARM para El Roal, así que el Ayuntamiento se quedaba sin poder disponer de sus terrenos, los únicos donde hubiera sido posible habilitar un albergue.

Llegó el momento de renovar el contrato de la recogida de animales perdidos y abandonados de Alicante y la única entidad que pudo presentarse fue la que ya estaba dando ese servicio, la SPAP de Mérida. Y a Alicante no le quedó más remedio que renovar con ella.

La decisión suscitó las críticas de muchas personas, anonadadas por la renovación tras la beligerancia de la propia Moreno hacia la gestión de Mérida y tras haber intentado arrebatarle el contrato para llevar el Arca de Noé, pero es que la SPAP es la única entidad que dispone de un núcleo zoológico, el de Bacarot. Unos terrenos que no son propiedad del Ayuntamiento de Alicante, sino de la Generalitat.

De hecho, el periódico Información publicó una noticia titulada “Ninguna asociación animalista de Alicante opta a la gestión del albergue de perros y gatos de Bacarot” sin explicar que es la fundación de Mérida la única que puede disponer de esos terrenos por contrato con la Generalitat, sin explicar que ninguna asociación animalista a las que aludía en el titular dispone de un núcleo zoológico para albergar a los animales de Alicante y sin especificar que por exigencia legal, el núcleo zoológico es requisito sine qua non para obtener el contrato. Y activistas animalistas y asociaciones también recibieron su buena dosis de críticas.

Las irregularidades en Bacarot

Cuando Marisol Moreno accedió al puesto como concejala de Protección Animal, comprobó que se cometían irregularidades en el albergue de recogida de perros y gatos de Bacarot gestionado por la Sociedad Protectora de Animales y Plantas. Del mismo modo, distintos colectivos animalistas denunciaron con ahínco la “mala gestión” de Mérida y el veterinario de la SPAP en base al testimonio de voluntarias que habían trabajado en el albergue y de los informes veterinarios de algunas personas que habían adoptado animales procedentes de Bacarot.

Moreno instó a la SPAP a cumplir su contrato y consiguió que se subsanasen algunas malas praxis, cosas tan graves como el sacrificio de animales, la no esterilización o la ausencia de control de las adopciones de perros  calificados como potencialmente peligrosos, lo que daba pie a que fuesen utilizados para peleas. Todos estos extremos ya los detalló a este diario la edil. Además, solicitó “hasta tres veces” reunirse con los concejales responsables de animales de los municipios que recurren a Bacarot, Elche, Santa Pola, San Vicente, Sant Joan d’Alacant, El Campello, La Vila, Agost y Mutxamel, aunque ninguno de ellos contestó, según Moreno. Los colectivos animalistas denunciantes por su parte no consiguieron sus propósitos, más bien todo lo contrario: cuestionamiento, inspecciones, denuncias y caso omiso de instituciones como el Ayuntamiento de Alicante o la Mancomunidad de l’Alacantí.

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