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Gabriel Echavarri en el Pleno de Alicante

Esquerra Unida decide abandonar el tripartito si Echávarri no dimite antes del 6 de noviembre

Después de que Compromís anunciase que abandonará el gobierno si el PSOE no negocia, Esquerra Unida mueve ficha | Barcala lamenta que Oltra y Puig “están basando la estabilidad del Consell en el bloqueo de la ciudad de Alicante”

L.B.S. (@LauraBagur) | ALICANTE- La asamblea local de Esquerra Unida acordó anoche “por amplia mayoría” instar a Guanyar a abandonar el equipo de Gobierno si no dimite el alcalde doblemente imputado, Gabriel Echávarri (PSOE). Y propone hacerlo antes del debate sobre el estado de la ciudad previsto para el día 6 de noviembre. La dimisión del primer edil socialista es “la única exigencia” de Esquerra Unida para “retomar el diálogo” y “el pacto de gobierno” con sus socios, PSOE y Compromís.

La formación de izquierdas también ha arremetido contra “el modelo caciquil” de Echávarri y ha apuntado que “la exigencia de dimisión no se debe solo a su situación procesal (…) hemos observado con frustración que esta ciudad volvía a gobernarse desde el palco del Rico Pérez, y cualquier alicantino sabe lo que esto significa”.

Esquerra Unida es la formación mayoritaria dentro de Guanyar Alacant. De hecho, los cinco ediles con responsabilidad gubernamental de Guanyar militan en Esquerra Unida después de que a la única perteneciente a Podemos, Nerea Belmonte, se le retirasen sus competencias como concejala de Acción Social y Vivienda tras adjudicar contratos menores a una empresa propiedad de dos miembros afines a su partido.

El tercer socio del equipo de Gobierno, Compromís, también ratificó su petición de dimisión a Echávarri y anunció que abandonaría el tripartito antes del próximo pleno, fijado para el 26 de octubre, aunque señaló que “se pararía el reloj” si el PSOE les llama “para sentarnos a negociar”. Estas reacciones llegan tras el anuncio por parte de Fiscalía de que que llamaría a declarar al primer edil de Alicante en calidad de investigado por el despido de la cuñada del portavoz del Partido Popular, Luis Barcala (declarará el día 25).

Por su parte, Barcala declaró hace dos días que “el proyecto político de PSOE y Compromís está arruinado” y que Alicante “es objeto de estrategias y cálculos políticos” de PSPV y Compromís a nivel autonómico ya que, según su análisis, “están intentando mediar dirigentes de Valencia (…) por un interés que está en mantener los equilibrios de poder en otras instituciones” sin que las decisiones en Alicante afecten a estas otras administraciones. Por eso, en su opinión, Ximo Puig y Mónica Oltra están basando “la estabilidad del Consell en el bloqueo de la ciudad de Alicante”.

Ante la primera imputación, por un presunto fraccionamiento de contratos por valor de 189.000 euros, tanto Guanyar como Compromís se limitaron a demandar la  dimisión del primer edil. Sin embargo, Echávarri se aferró a su cargo y anunció que prefería gobernar en solitario con los seis ediles del PSPV-PSOE ya que no había cometido delito, sino una “irregularidad administrativa”, y su dimisión supondría “entregar la alcaldía al PP”. Su partido cerró filas en torno a él tanto a nivel municipal como autonómico. De hecho, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, apoyó la tesis de que el presunto fraccionamiento de contratos no es “un caso de corrupción” sino “un problema de contratación administrativa”.

Las condiciones de Belmonte y el miedo a Barcala

Cuando el equipo de gobierno retiró sus competencias a Nerea Belmonte, ella se negó a dimitir -una decisión que anunció por Facebook– en contra de lo que acordó por amplia mayoría la asamblea de Guanyar. Desde entonces ejerce como concejala no adscrita y por tanto el tripartito de izquierdas está en minoría (14 ediles frente a los 15 que suman PP y Ciudadanos, en la oposición, más los dos concejales no adscritos). Por eso, y dado que el PP fue el partido más votado en las elecciones municipales de 2015, Echávarri alegaba ante su primera imputación que su dimisión les daría la alcaldía. 

Barcala y Belmonte en el Pleno para aprobar los presupuestos el pasado marzo | FOTO: DANIEL MADRIGAL
Barcala y Belmonte el pasado marzo, en el Pleno para aprobar los presupuestos de Alicante | FOTO: DANIEL MADRIGAL

No obstante, Belmonte pidió a principios de octubre que todos se apliquen el mismo rasero, es decir, que si Echávarri no dimite “le devuelva lo que le quitó” -en alusión a sus competencias y su sueldo-. La no adscrita tranquilizó a quienes temen que Barcala asuma la alcaldía anunciando que apoyaría una nueva investidura de un alcalde de izquierdas siempre y cuando no se trate del vicealcalde y portavoz de Guanyar, Miguel Ángel Pavón, con quien mantiene constantes -y sonrrojantes- rifirrafes en cada sesión plenaria, además de otras condiciones.

Días después, en la reunión de la comisión municipal de Hacienda, y dado que Echávarri se aferraba a su cargo, Belmonte anunció que votaría en contra de cualquier iniciativa surgida de un equipo de gobierno presidido por un alcalde imputado. Ante esto, Pavón espetó que debía dimitir para “permitir que la mayoría progresista que ella ha abortado con su irresponsable mantenimiento del acta de concejala pueda elegir otro alcalde o alcaldesa sin la posibilidad de que Barcala sea alcalde“.

Belmonte, por su parte, ni dimitió ni se calló, sino que contestó a Pavón que le pida “perdón por el juicio jacobino que me hicieron” y le readmita como concejala de Guanyar “porque yo no hice nada ilegal” si lo que quiere es una mayoría del tripartito en el pleno y que el alcalde sea de izquierdas tras la hipotética dimisión de Echávarri.

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