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Mercadillo Plaza Ordana Sant Joan

Verano en la Plaza de l’Ordana: mucho calor y pérdidas de hasta el 50%

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Era uno de los pronósticos de los vendedores del mercadillo tradicional cuando les anunciaron que debían trasladarse a la Plaza de l’Ordana: habría pérdidas

SANT JOAN – Hoy se cumplen dos meses de la polémica decisión del Ayuntamiento de Sant Joan y son muchos los comerciantes que aseguran que las pérdidas rondan el 50%. La mayoría de estos puestos se dedican a la venta de ropa y accesorios, es decir, no son productos de primera necesidad. Por ende, su compra se basa en el impulso del cliente. Es el tradicional “pasar, ver y comprar”, o sea, el “he visto este bolso de camino al mercado y no he podido resistirme”.

“No es sostenible”, asegura, precisamente, el dueño de un puesto de bolsos. Él se está planteando dejar el negocio, pues asegura que ha pasado a vender el 20% de lo que vendía en los aledaños del mercado de abastos. Según afirma, no hace negocio si cuenta los gastos de peaje y gasolina. Además, le apena ver la poca gente que acude los sábados a comprar: “Esto no es mercado ni es nada”.

No por esperadas, las pérdidas duelen menos. Así lo explica otro vendedor, en este caso de ropa. “Sabíamos a lo que veníamos, estamos esperando a ver si se anima con el tiempo”, se resigna. Y coincide con su compañero: “la mitad del mercado está vacío”. Más esperanzada se muestra la responsable de un puesto de zapatillas, que espera que la gente del pueblo “coja el hábito” de acudir a la plaza, abandonando la costumbre de tenerlo todo junto en la misma calle.

Otra de las habituales críticas es el calor. A pesar de que el Ayuntamiento se comprometió a poner toldos que hicieran sombra, lo cierto es que ha terminado el verano y no se ha colocado nada. “Entramos aquí con la condición de que nos iban a poner sombra, pero llevamos dos meses y parece que va para largo”, señala nuestro primer entrevistado.

Sin embargo, el calor amaina y ahora empieza a preocuparles más la climatología invernal: “aquí hace mucho viento y se llena de charcos”, dicen algunos. Si bien, todo tiene su punto de vista, pues también suponen que el periodo estival y las vacaciones de los vecinos haya incrementado las pérdidas por encima de lo normal.

Los puestos de interior, también afectados

A pesar de que los trasladados son los principales afectados por el cambio de localización, lo cierto es que su marcha se ha convertido en un problema global que afecta a todos los mercaderes.

Como cuenta el propietario de un puesto de salazones, “la gente se tiene que repartir, ir a un lado y luego, cargado, venir a otro”, por lo que, al final, los clientes terminan perdiéndose por el camino. “Todos juntos estábamos mejor”; “separados ya no somos un mercadillo”; dos frases que se repiten casi unánimemente entre vendedores y que comparten gran parte de los compradores.

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