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El calor ahuyenta el pescado azul

La Lonja del puerto de Alicante lleva tres semanas sin subastas al irse la flota de cerco a faenar en los bancos de pesca de aguas de Cartagena y Mazarrón

Un pescador del traíñero Mar y Man de Santa Pola, esta mañana, tras llegar al muelle de poniente. | FOTO: SIRVENT

BERNAT SIRVENT | ALICANTE– La ola de calor sahariano que sufre toda España y la Costa Blanca no es ninguna excepción está afectando también a los peces. La temperatura del agua del mar en Alicante está por encima de la media de lo que es habitual en estas fechas. Concretamente, dos o tres grados, según han apuntado en los últimos días los técnicos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Esa es una de las hipotésis que manejan los responsables de la Lonja de Pescado de Alicante para justificar la nula actividad de subastas que hay en el muelle de poniente del puerto alicantino.

La flota de cerco (trasmallo) de Mazarrón y Águilas, que había empezado a descargar el pescado azul en marzo, tras la reapertura de la lonja después de doce años de cierre, lleva entre tres semanas y un mes sin recalar en Alicante al desviarse los principales bancos de pesca (sardina, bonito, caballa, boquerón y alacha) hacia aguas de Cartagena, como explican los empresarios Francisco Mira y Felipe Fuster, de la mercantil Llotja d’Alacant, que es la nueva concesionaria de la Lonja de Pescado.

Hoy martes, la actividad de la instalación estaba bajo mínimos. Apenas sí tres embarcaciones de traíñas (de artes menores) con base en Santa Pola descargaron una escasa cantidad de salmonetes, pulpo, sepia o morralla para su preceptivo pesaje en la lonja alicantina y su transporte en transportes frigoríficos hacia la lonja de la vecina localidad, para su posterior subasta por la tarde.

Tres embarcaciones de traíñas con base en Santa Pola descargaron una escasa cantidad. FOTO: SIRVENT

 

Francisco Mira y Felipe Fuster se muestran, sin embargo, satisfechos con la evolución de la recuperada Lonja de Pescado de Alicante y se muestran confiados en que, tras estos días de calor sofocante y exceso de temperatura en el agua marina, los bancos de pescado azul regresen a la costa alicantina y el área de influencia de Tabarca. Ello retornará, tras las fiestas de San Juan, la actividad normal a la lonja del muelle de poniente de Alicante.

La actividad de la instalación, que reabrió en marzo tras doce años cerrada, se limita ahora al pesaje de los traíña de Santa Pola que capturan salmonete, pulpo, sepia y morralla

Este diario ha comprobado hoy mismo que no había atracado ni un solo barco de cerco (de tamaño medio) de los que tienen base en Águilas y Mazarrón y que, en los últimos tres meses, han operado con gran frecuencia en Alicante para servir al mercado mayorista y minorista de pescado, que a su vez distribuye entre supermercados, mercados centrales y municipales y restaurantes de toda la Costa Blanca. Incluso una empresa mayorista de Blanes (Girona) se ha dado de alta ya en el mercado mayorista, que se halla junto a la lonja, para comprar pescado azul y de otras especies y características en Alicante y distribuir en el norte de Cataluña, explica Francisco Mira.

Foto: SIRVENT

Llotja d’Alacant aún no ha hecho balance desde la reapertura de la Lonja de Pescado el pasado 8 de marzo, tras ser autorizada por la Conselleria de Agricultura (después de un año de gestiones y trámites administrativos) para lo que se denomina la primera venta. La concesión fue autorizada por el consejo de administración del Puerto de Alicante que preside Juan Antonio Gisbert en abril de 2016. Pero Mira y Fuster se muestran optimistas ante la captación de nuevos armadores de pesca de todo el Mediterráneo y de nuevos mayoristas y minoristas que acudan a las subastas.

Los empresarios tienen varios retos. El primero es consolidar las subastas de pescado azul, el rey en esta zona del Mediterráneo. Después, lograr atraer los barcos más grandes que capturan atún rojo y pez espada, muy demandados y con buena cotización en origen, para distribuir en España e Italia. En una segunda fase, y ante la demanda creciente de los productos típicos de la restauración, como gamba roja y cigalas, también comercializados en supermercados, quieren competir con las lonjas de Altea, La Vila y Santa Pola, que son la base de la principal flota de cerco de la Costa Blanca.

Llotja d’Alacant tiene que pagar un canon anual de cien mil euros al puerto por la concesión de la Lonja. En la primera jornada tras su reapertura, cuatro barcos de cerco descartaron casi setecientas cajas de pescado azul en la primera gran faena tras doce años de abandono. Hace dos años, la Cofradía de Pescadores de Alicante se vio irresmisiblemente abocada a la quiebra y al despido colectivo de toda su plantilla debido a su asfixia financiera tras pedir un crédito ded 3,5 millones de euros a Caja Duero para construir la lonja en el muelle de poniente. Uno de los factores que determinó esa quiebra fue la no llegada de una ayuda prometida desde Bruselas. Caja Duero ejecutó el crédito impagado y, tras embargar, nunca se quedó con la gestión de la lonja. El puerto recuperó la instalación y volvió a iniciar la tramitación para el concurso de la concesión, que resultó infructuoso en tres ocasiones pese al esfuerzo de otros tantos presidentes: Juan Ferrer, José Joaquín Ripoll y Miguel Campoy.

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