pregoner.es - Diario online de la comarca de l'Alacantí

Julia, la gatita del AVE, sigue viva

Una siamesa de corta edad, atrapada en el muro del túnel a la salida de la estación de Renfe, es rescatada por el personal de la compañía tras varias horas de tensión e infructuosa labor del colectivo Felinos Lo Morant

La asociación agradece el gesto del personal de seguridad de la estación, que esperó a que se cerrara en la madrugada para llegar a la zona a la que había caído el animal al vacío desde cinco metros de altura

Julia atrapada entre los bloques de hormigón, bajo el los tubos del cableado
B.S. | ALICANTE- Julia, una gatita siamesa de corta edad, sigue con vida. Gracias a la labor impagable y desinteresada del colectivo Felinos Lo Morant, cuyos responsables realizaron una ardua labor de rescate (inicialmente estresante e infructuosa) en el actual puente de lo que fue el paso a nivel de la estación de Renfe y que hoy es el principio del túnel de salida del AVE y trenes convencionales y de cercanías de Alicante. Julia fue recuperada por el personal de la compañía ferroviaira, que entregó ya en la madrugada a los responsables de dicho colectivo a la gatita. Julia estuvo varias horas debatiéndose, con la mirada perdida y los movimientos ajenos a sus actos voluntarios, entre la vida y la muerte. Casi en la extenuación, sola ante el evidente peligro. Una historia con final feliz que debe mucho al personal de Renfe, a los que agradecen el gesto desde Felinos Lo Morant, con su presidente Antonio Ripoll a la cabeza.
El episodio se inició poco después de las ocho de la tarde de ayer jueves. Una mujer de mediana edad residente en los alrededores de este nexo de comunicación entre los barrios Princesa Mercedes y San Blas llevaba con una caja transportín al uso a su felino al veterinario. Al pasar por la acera que hay junto a la verja característica de hierro que la separa con la playa de vías, al principio del túnel por el que pasan todos los trenes, escuchó un maullido característico de un gato de corta edad
Esta mujer dio aviso inmediatamente a la Asociación Felinos Lo Morant. Varios de sus responsables, como el presidente, Antonio Ripoll, que se hallaban en un Congreso de Protección Animal, se trasladaron de urgencia con comida especial, transportines, cuerdas, escaleras y otros utensilios a la zona. La gatita Julia llevaba, según explicaron algunos vecinos de la zona, desde por la mañana encajonada en una zona del muro a varios metros, en un hueco del hormigón a mitad de camino entre la acera y la playa de vías, que está a unos cinco metros de profundidad. El gato no paraba de maullar. Los nervios de apoderaban de los vecinos amantes de los felinos, porque un primer intento de rescate con el transportín con comida dentro no sirvió de nada. Antes bien, Julia pudo encaramarse al muerete que recorre la base de la verja de hierro e inició un camino de ida y vuelta durante varias horas sin que nadie pudiera hacer nada. Curiosos y viandantes se arremolinaban y los duchos animalistas les pedían que se retirasen para no asustar al animal.

En un momento dado, y con la ayuda de reclamos que usaba Ripoll con su teléfono móvil y el buen hacer de otras mujeres dándole comida a la gatita siamesa, parecía que iba a salir por el reducido espacio por donde entró entre viga y viga de hierro. Cuando parecía que podría abandonar esa ‘carcel’ de hormigón y acero por sus propios medios, el ruido de vehículos y de un teléfono móvil de un viandante provocó un gesto inesperado del animal, que se lanzó hacia atrás y cayó al vacío a la playa de vías del tren, a varios metros de profundidad. El golpe fue perfectamente perceptible por los desesperados voluntarios. Pero no dieron su brazo a torcer. 
Entonces, Antonio Ripoll se fue con el utensilio de captura (similar al que se usa para recoger restos de hojas en una piscina) hacia la estación del AVE de Renfe. Allí, su personal le explicó, con absoluto respeto y consideración, que nada podían hacer mientras hubiera tráfico de trenes de entrada o salida. Pero el personal se implicó a fondo y, al borde de la madrugada, accedió a la zona, que se halla a un kilómetro desde los andenes y recogió a Julia. “Queremos agradecer al personal de seguridad de Renfe su gesto y profesionalidad, porque, tal y como nos prometieron, han ido a buscar esta noche a la gatita una vez cerrada la estación a la circulación de trenes”, explica Felinos Lo Morant. 
Seguía viva y maullando en busca de una de sus otras seis vidas. Hoy será traslada al veterinario para conocer excatamente cuál es su estado de salud, “aunque está aparentemente idemne“, añaden. Julia puede contarlo por esta vez.
La pequeña Julia esta mañana

Comentar

Your Header Sidebar area is currently empty. Hurry up and add some widgets.