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El Festival de Cine de Sant Joan d’Alacant está entre los más importantes del país

Javier Ballesteros, director del Festival de Cine de Sant Joan. Foto: TONY GARCÍA

Javier Ballesteros dirige el Festival de Cine desde 2012 y ha seguido los criterios de su antecesor, Juan Ramón Roca, para seleccionar los cortometrajes en base a su calidad, con rigor y honestidad. Su buen hacer le ha valido al certamen convertirse en uno de los grandes de España: la industria lo valora y los mejores cineastas quieren participar en Sant Joan.



pregoner.es: Este año habéis recibido más cortos que nunca, tenéis prácticamente todo lo que se ha hecho. ¿Siempre ha sido así o significa que ya os conoce todo el mundo de la industria?
Javier Ballesteros: Este año hemos recibido 724 cortometrajes, 200 más que el año pasado. Llevamos cinco años batiendo el récord de participación. Como el Festival se celebra en mayo, no en julio, hemos tenido menos tiempo las bases abiertas, pero creo que la cifra de setecientos y pico es todo lo que se ha hecho. No creo que se hagan muchos más cortometrajes competitivos en España, es una cifra similar a la que reciben los grandes festivales. Es una muestra de que el Festival de Cine de Sant Joan está entre los grandes y que todos los distribuidores, productores y autores nos conocen.

p: ¿Cómo habéis planteado la progración de las proyecciones?

J.B.: Hemos intentado que todos los días tengan la misma calidad, lo hemos hecho para que todos los días la gente salga impactada. Lo que nos interesa es que haya una proyección de unos 100 minutos que sea mil veces mejor que cualquier largometraje que se esté exhibiendo comercialmente. No queríamos hacer un día de escuelas de cine y otro de animación, queríamos hacerlo todo más homogéneo. Hay cinco finalistas de escuelas y cinco de animación, así que era perfecto: colocar los 29 de sección oficial de lunes a viernes y meter cada día uno de escuelas y otro de animación para que quede homogéneo. Además nos curramos mucho también el hecho de que primero haya uno de drama, luego otro de ciencia ficción, otro de comedia… Nos importa muchísimo la articulación de toda la proyección completa, que todo tenga un sentido conjunto. Es como si todos los cortometrajistas de ese día se hubieran juntado para hacer una película y que no haya un solo minuto en que la gente se aburra.

p: Según habéis declarado desde el comité de selección, los trabajos recibidos este año tienen mucha calidad y la selección ha sido difícil. 

J.B.: Para mí el cortometrajes español es mejor que el cine español desde hace unos años. Primero porque no tiene trabas comerciales. Es un producto muchísimo más libre de este tipo de ataduras: pueden utilizar cualquier género, pueden hablar de lo que quieran, es muy variado y tiene muchísima calidad. Y sobre todo porque hay mucha gente que potencialmente es buenísima, el cineasta español es muy bueno, pero hay muchas trabas para llegar a hacer un largometraje y llevar a cabo algo de mucha más envergadura. Hay mucha gente que continúa en el cortometraje porque es la única ventana que tienen  para seguir siendo cineastas porque en este país todavía no funciona muy bien el hecho de reconocer a los talentos que puedan surgir y, a mi parecer, el panorama del largometraje está cerrado a los mismos autores de siempre, pero ese es otro debate.
p: ¿Los cortometrajes tienen más libertad creativa y menos exigencias presupuestarias?

J.B.: Algunos están hechos con muy poco presupuesto y muy bien hechos. Algunos se han rodado cerca de aquí, en localizaciones de aquí, pero en la selección de los 39 finalistas hay cortometrajes hechos en Asia, en África, en América… Hechos en multitud de idiomas, cortometrajes de ciencia ficción con unos efectos especiales brutales, cortometrajes de tema social, hay alguno que es prácticamente de la calidad de un capítulo de HBO, con protagonistas importantes… Estamos hablando de cortometrajes que tienen presupuestos altísimos, de más de 100.000 euros. La gente que es un poco ignota en esto de los cortometrajes me gustaría que vinieran a verlos, a Sant Joan o a otros festivales, para que vean la gran calidad que hay. Y estamos hablando de autores españoles, a pesar de que la mitad o más de la mitad de los seleccionados han hecho sus cortometrajes fuera de España.


p: ¿Qué aspectos atractivos destacas para el gran público? ¿Veremos a actores famosos?

J.B.: Nosotros no seleccionamos por ese criterio, hay algún cortometraje que nos ha llegado con mogollón de actores famosos y dirigido por gente famosa que no ha entrado en los finalistas porque consideramos que su calidad es menor a la de otros. Aún así, claro que va a haber actores famosos y directores de renombre. Pero nosotros cuando hacemos la selección nos olvidamos de conocer a nadie, vemos los cortometrajes salga quien salga, lo dirija quien lo dirija, y luego, una vez visto, vemos quién lo ha dirigido. Creo que eso es lo honesto, lo riguroso. Así es como me enseñaron a mí a dirigir el Festival.

p: Hay mucha calidad y los grandes del cortometraje y de la industria presentan sus trabajos aquí pero siempre habéis huido de las grandes galas y las alfombras rojas, ¿por qué?

J.B.: Yo sigo la idea de Juan Ramón Roca cuando era director, porque él es mi maestro, la idea es continuar con el rigor en la selección de finalistas y en el trato a los finalistas y ganadores para que el boca a boca de los autores y distribuidores llegara a nivel nacional. Fuera las galas no llegan, si nosotros hubiéramos dedicado todo nuestro esfuerzo a las galas, fuera no nos conocería nadie. Si queríamos ser un festival de prestigio, poder traer a actores famosos, alfombra roja, todo esto que atrae a la gente, primero teníamos que tener un festival importante. Pero primero necesitábamos ser lo que somos ahora, a lo que hemos llegado.

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