Vecinos y puestos tienen opiniones enfrentadas por el traslado del mercadillo de los sábados a la plaza de l'Ordana | Los vendedores de dentro y de fuera del edificio del Mercado ya se están movilizando para tratar de impedirlo



REDACCIÓN | VÍDEO: M.R. SALA | SANT JOAN- Por la prensa. Así aseguran haberse enterado los hombres y mujeres al frente de los puestos del mercadillo de los sábados de que la concejalía de Mercado, con Vanesa Romá a la cabeza, ha determinado su traslado a la plaza de la Ordana. Y la opinión es unánime, están en contra. En una mañana, han recogido firmas y hasta han nombrado a una portavoz. Planean acudir al próximo pleno y pelear con fuerza para tratar de frenar una situación que consideran injusta. 

Los vecinos de las calles donde se colocan los puestos, por el contrario, celebran el traslado. "Son 28 años aguantando el ruido de los hierros al montar los puestos cada sábado a las 6 de la mañana, los camiones bloqueando la calle a la hora de comer y las máquinas de agua limpiando la carretera a la hora de la siesta. 28 años sin poder abrir la ventana, sin poder entrar a mi casa con comodidad, sin poder aparcar el coche", relataba una vecina. "Las horas extra de Policía y de limpieza las pagamos todos los sanjuaneros, la plaza supone un gran ahorro", defendía otra. 

Liberar plazas de aparcamiento y facilitar el tránsito es el aspecto más valorado por quienes están a favor del cambio de ubicación del mercadillo. Aunque a buena parte de los compradores preguntados el cambio les da igual. Aseguran que seguirán visitando el mercado como siempre.


Por su parte la gerente de Purpurina, un comercio de la calle del Mercat, está en contra del cambio. A ella le gusta el ambiente que se crea los sábados por la mañana, el bullicio propio del día de mercado. Y que los viandantes se encuentren con su tienda y la conozcan precisamente en su camino al mercado. A otros comerciantes con negocios más especializados les da igual, a ellos su clientela va a buscarlos. 

Pepi lleva 42 años vendiendo ropa en el mercadillo, en la calle l'Ordana, y está desolada. Asegura que muchas clientas habituales le han dicho que a la plaza ya no van a ir. Realmente, un emplazamiento y otro están a pocos metros de distancia, pero en la plaza hace mucho viente y mucho calor "y cuando llueve salimos con el agua por los tobillos". Por eso Pepi está convencida de que el cambio les perjudicará. De hecho, se plantea dejar de vender en Sant Joan. 

De hecho, así fue cuando les trasladaron a la plaza de l'Ordana en marzo de 2011. Vendieron menos. Todos, tanto los de los puestos de las calles como los del interior del Mercado Municipal. Han comprobado que estar separados perjudica a sus ventas, aunque lo cierto es que aquella situación de 2011 se revocó pronto y quizá no dio tiempo a que los compradores se acostumbrasen. 

En cuanto a las razones de seguridad esgrimidas desde el consistorio, los responsables de los puestos del mercadillo no las entienden. Recuerdan que ya se redistribuyeron solo por uno de los lados de las calles precisamente para dejar libre el paso a ambulancias o camiones de bomberos en caso de que fueran necesarios. Tampoco creen que el traslado a la plaza de l'Ordana sea para acoger más puestos, porque en las calles que ya ocupan sigue habiendo espacio libre. Además, cuando estuvieron en la plaza de l'Ordana en 2011, "muchos vendedores de toda la vida dejaron de venir" y los nuevos puestos eran de ropa usada, detalla uno de los vendedores, y no quieren que el marcadillo crezca con ese tipo de oferta. 

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