Xeco Rojo es un cantautor madrileño establecido en Alicante desde hace casi quince años | En 2016 lanzó su primer disco, Caer de pie




P: Empecemos con un tópico, ¿Por qué el disco se titula 'Caer de pie'?

R: Es una bonita manera de decir que aunque la vida te dé hostias, sigues luchando y haciendo lo que te gusta; "Voy a caer, me voy a caer, pero ha sido una caída con buen aterrizaje." Las canciones son casi todas biográficas, si no me ha pasado a mí le ha pasado a alguien muy cercano a mí. Me gusta hablar sobre lo que me sucede.

P: ¿Cómo describes tu música?

R: Me gusta generar mucha mezcla pero siempre llevándolo a mi terreno. Sabiendo los límites que yo tengo y aprovechando las cosas buenas, como la conexión con el público, que es un poco lo que me caracteriza a mí. Poder conectar desde el primer acorde con toda la gente, captar su atención y poderlos llevar donde yo quiero.

P: El disco contiene doce temas propios, sin embargo en tus conciertos abundan las versiones.

R: Siempre he tenido este debate con la gente que es muy fiel a la idea de "yo solo canto mis canciones y las que son de otro no". Pues yo canto de todo, al fin y al cabo es música. Me gusta mucho tocar canciones de otro y me gusta mucho tocar mis canciones, y se puedo combinar perfectamente. ¿Por qué no? El mejunje, mezclar muchos estilos, muchos géneros y muchos artistas ¿Tiene algo que ver Calle 13 con Raphael? Pues si, a través de mí hay un hilo conductor.

P: ¿Cómo fue tu primer contacto con la música?

R: Al tener hermanos mayores, una hermana y un hermano, siempre me he visto influido por la música que escuchaban; The Doors, Queen, a medida que fui creciendo Guns 'n' Roses, Rage Against the Machine, yo que sé, muchos. Y luego aparté esa parte rockera y me centré más en cantautores, música brasileña; la bossa nova me flipó. Ahí fue cuando empecé a tocar más la guitarra, a invertir más tiempo en estudiar, a recibir clases; de manera autodidacta y relacionándome con gente que me abriera más el abanico musical.

FOTO: DANI MADRIGAL

P: ¿Cuál de esas influencias te llevó a silbar durante las actuaciones?

R: El silbido fue un poco para poder cubrir la ausencia de Román, con el que antes tocábamos en trío hace muchos años. Cuando empezamos a tocar en dúo, todas sus partes tocadas con saxo o flauta no las hacía nadie, entonces empecé a usar el silbido. Además yo siempre voy por la calle silbando. La gente cuando no se sabía el nombre, preguntaba que cuándo venía el que silba.

P: Profesionalmente hablando, ¿cómo ves el panorama musical?

R: Desde que yo empecé, no me ha faltado trabajo. Pero si que se nota una falta de legalidad. Soy autónomo desde hace tres años. Cuesta un huevo mensualmente, cuesta un huevo que la gente te contrate legalmente. Si queremos vivir de una profesión y queremos estar tranquilos y que el del garito esté tranquilo, pues hay que hacer fuerza. Decirlo en voz alta y no pasa nada, a mí esto me cuesta esto poder estar así y quiero ir a los sitios de forma legal. Igual que todo el mundo está de alta yo también.


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