A veces la vida da un vuelco inesperado que acaba con todo lo que habías planificado y desdibuja el futuro que imaginabas


Foto: TONY GARCÍA

LAURA BAGUR | SAN VICENTE- A los 26 años, Puri Díaz tenía un piso propio en Santa Faz y trabajaba como camarera de planta en el Hospital de Sant Joan, al lado de casa. Un día, tuvo un accidente de tráfico y le descubrieran una displasia de cadera. Según los médicos, nunca tenía que haber podido andar, así que no valía la pena operarle. Pero Puri se empeñó.

Pasó cinco años en silla de ruedas y tuvo que vender su casa, un cuarto piso sin ascensor, para instalarse en casa de su hermana. Con operaciones y rehabilitación, volvió a andar.

Foto: TONY GARCÍA

No obstante, Puri sabe que acabará en una silla de ruedas, y ahora vive en una planta baja que está adaptando para cuando eso suceda. Su día a día no es fácil, lleva doce operaciones a sus espaldas y desde las últimas, hace casi un año, tiene que tomar morfina cada tres días, algo que le provoca vómitos y somnolencia.

Muchas veces yo me miro al espejo y digo ¿dónde estoy?, ¿quién eres tú? porque yo era activa, era presumida... Y ahora no, porque cuando me da por devolver, es todo el día devolviendo, o todo el día durmiendo. Y yo quiero seguir siendo yo.


Foto: TONY GARCÍA

A pesar de la morfina, a pesar de los dolores, Puri no para. Lleva cerca de doce años trabajando como cajera en un supermercado. Simultáneamente, estudió un grado medio de Administración y se convirtió en "la primera autobusera gitana". Se sacó el carnet de autobús y pidió una excedencia de un mes para irse a Benidorm y ejercer como conductora.

Hace todos los cursos que puede y es voluntaria en Cáritas del barrio alicantino de Tómbola. Ahora mismo asiste a clases de informática, francés y corte y confección.

Es que desconectas, en ese tiempo que estás haciendo un curso o algo así, sales de casa y parece que estás algo mejor.

Foto: TONY GARCÍA

La morfina le causa estragos físicos y emocionales. "Me miro al espejo y digo ¿tú quién eres?" Y aunque reconoce que llora "mucho", por los dolores y por el futuro en silla de ruedas del que sabe que no puede escapar, Puri suele llevar una sonrisa en la cara. Es cariñosa y encantadora en el trato. Transmite fuerza y empuje. Puri recarga de energía y ganas de vivir a cualquiera al que le cuente todo lo que ha hecho y lo que hace. Porque la vida sigue, pase lo que pase, y está para ser vivida.

Incomprensión y gitanofobia


Puri llegó a Alicante desde Granada con 17 años junto con su novio, de 18, que hoy es su marido. Dueña de su vida, entraba y salía con libertad y trabajaba en un salón recreativo hasta la madrugada. Y entonces Puri descubrió que los gitanos de Alicante no aprobaban su modo de vida. 

La misma gente que venía a los recreativos y era gitana venía a ver que yo estaba trabajando, mira, mira, esa es la gitana que sale

En su opinión, los gitanos de Alicante "tienen que evolucionar mucho" y "lo primero que hay que hacer es llevar a esos niños al colegio", sentencia.

Por el lado contrario, el de los "payos", Puri también se ha dado de bruces contra los prejuicios de muchos. Cuando trabajaba en los recreativos, sus compañeros se resistían a quedar con ella para salir fuera del trabajo, "me decían que no querían tener problemas conmigo. ¿Conmigo, por qué? Si mi madre y mi padre saben que trabajo y salgo a las dos de la mañana, ¿por qué no me puedo ir a cenar?". 

Años más tarde, cuando empezó a trabajar en el supermercado, estuvo un año sin decir que era gitana. "Trabajo con mucho dinero (...) y quería que me valorasen por mí, por mi persona". Demuestra su valía cada día, ya que su buen rendimiento la sitúa entre las mejores trabajadoras del ranking mensual de la empresa.

Cuando se sintió valorada, dijo que era gitana. No tuvo ningún problema con sus compañeras, de hecho, se deshace en agradecimiento y cariño por cómo la han ayudado en las épocas en las que ha tenido que trabajar bajo los efectos de la morfina, con vómitos incluidos. No obstante, a muchas les chocó que fuera gitana. Además, cuando hay dos compañeras que se llaman igual, se les añade el apellido. Pero ella no, ella es "Puri la gitana".

Gitana orgullosa, y no me importa que me lo digan, pero es que mi apellido es Díaz, tardas menos en decirlo

Trailer del corto-documental Diversidades, producido por Cocemfe Alicante:


Puri Díaz es una de las cuatro protagonistas del corto-documental sobre la doble discriminación que ha producido la delegación alicantina de la Confederación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica, COCEMFE, con el patrocinio de la Generalitat Valenciana.



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