A primera hora, los fieles hacían cola a las puertas del monasterio de Santa Faz para ver la reliquia que albergan las Hermanas Clarisas, uno de los pliegues del sudario que utilizó la Verónica para secar el rostro de Cristo en su camino al monte Calvario, según la tradición. La lluvia caía intermitente, aunque sin fuerza, toda la mañana. Algunos puestos estaban cerrados, protegidos con plásticos, y dada la climatología, las calles no estaban tan concurridas como otros años con días soleados. En los puestos, los productos tradicionales como los botijos o las huchas de barro, el pan de higo o el 'turrón de novia' compiten con otros que no los son tanto. En la feria, algunas atracciones necesitaban un mantenimiento extra por la lluvia. Pero Santa Faz sigue y hoy luce el sol. 


FOTOS: ZOWY VOETEN















 



















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