Guanyar reclama que no haya fila de autoridades en los procesiones por aquello del país aconfesional que establece la Constitución


Gabriel Echávarri (centro) saludando hacia el público durante la procesión. FOTO: DANI MADRIGAL


L.BAGUR - OPINIÓN | Por segundo año consecutivo, los ediles de Guanyar en Alicante han pedido que el Ayuntamiento no participe en los actos de la Semana Santa. Que sigan las procesiones, que se mantengan las subvenciones y que el consistorio apoye como siempre la fiesta con servicios adicionales de Seguridad y Limpieza, pero que no haya una fila de autoridades en los actos religiosos. Única y exclusivamente piden eso. Lo aclaro para aquellas personas que en los últimos días en las redes sociales acusan al tripartito de querer acabar con las procesiones aunque el consistorio siga destinando dinero a la Semana Santa igual que siempre. 

Guanyar reclama que no haya fila de autoridades en los procesiones por aquello del país aconfesional que establece la Constitución, esa que se respeta a pies juntillas cuando interesa y se pervierte sin pudor cuando conviene. Pero Echávarri (PSOE) se niega en redondo. Él quiere salir en las procesiones religiosas junto con otras autoridades políticas, como el presidente de la Diputación, César Sánchez (PP). La foto que acompaña este artículo es de la fila de autoridades de la procesión de Santa Cruz. Detrás, las 'manolas' -mujere con mantilla-, la banda de música, los nazarenos y el paso.

En los municipios a veces las siglas no importan tanto como las personas. O al menos eso puede desprenderse si se compara la actitud de Gabriel Echávarri con la de Jaime Albero, el alcalde de Sant Joan d'Alacant, también del PSOE. A principios del año pasado el primer edil santjoaner estableció que los concejales del municipio no cerrarían las procesiones como hacían hasta entonces. En un estado aconfesional, no debería haber representación institucional en actos religiosos, entendía Albero. 

La oposición se le echó encima. Él respondió que cada cual hiciese a título individual lo que considerase. De hecho, el propio Albero se define como católico y es habitual en procesiones y ofrendas, eso sí, junto con el resto de vecinas y no en una fila destacada. 

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