Acaba de acceder al cargo de director del Festival de Cine de Sant Joan (FCSJ). "Alguien tenía que ser el director", bromea. Y su principal objetivo es consolidar el certamen y aumentar la profesionalidad para "poder programar los mejores cortos del país"


Toni Cristóbal posa junto a una antigua máquina de proyección | FOTO: DANI MADRIGAL

RAFA BURGOS (@Faroimpostor) | CULTURA- Toni Cristóbal (Alicante, 1985) es un cinéfilo de amplio espectro -"veo de todo, hasta cine mudo", asegura-, que quiere hacer lo posible por sacar a los espectadores de las nuevas pantallas y meterlos en salas. No es tarea fácil. Pero confía en el rigor de su propuesta. De momento, siguen validados por los académicos españoles y el FCSJ es una puerta de entrada a la preselección de los Goya. Y los cineastas ya lo saben. El número de trabajos presentados al festival, que este año cumple 17 ediciones, aumenta sin parar y este año rozó los 900. Cristóbal, Antonio Ruzafa y Jose Martínez han cribado los 34 que podrán verse durante el desarrollo del certamen.

Trabajamos con seriedad y profesionalidad, proyectamos buenas copias, somos un festival muy accesible y con gran rigor

Nacido originalmente en el IES Luis García Berlanga, el certamen y su dirección tienen una irrevocable vocación por el cortometraje, un formato descuidado por el gran público. "Nuestra principal intención es cuidar el cortometraje, intentar difundir la profesionalización del sector", señala. "Tratamos de cimentar la cultura del cortometraje y conectar con el público, ya que se trata de un formato infravalorado que no dispone de un circuito comercial establecido y que tradicionalmente se ha considerado solamente un trampolín de los cineastas hacia el largometraje". Su opinión, sin embargo, es la contraria. "En realidad, tendríamos que pensar que el corto es el padre del largo. Las primeras películas que se rodaron fueron cortos", defiende, "y es un formato muy directo y de corta duración que vale para representar muchas historias y realidades". Pero condensar una historia en pocos minutos no lo hace más fácil. "Rodar un corto de gran calidad es tan difícil como hacerlo con un largo, -insiste-, y sin embargo, deben luchar con cierta identificación con lo amateur". "En los festivales de música de municipios pequeños nadie pregunta si los grupos seleccionados son locales. A nosotros sí nos ha pasado", ironiza.

Hemos vuelto a batir el récord de trabajos presentados al festival

Con todo, algo está cambiando en los últimos tiempos. "El talento de los directores españoles ha generado muchos éxitos internacionales y se han hecho oír", recuerda Cristóbal. "Ya hay directores de renombre que se están pasando al corto", especialmente en el ámbito de la publicidad y las redes sociales. "Podemos decir que estamos viviendo un gran año para el formato, sobre todo a partir del éxito de Timecode", una película de Juanjo Giménez que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes y compitió por el Oscar de su categoría en la última edición. Los galardones son un gancho importante para un sector de escaso recorrido comercial. Y desde el año pasado, el FCSJ tiene línea directa con los Goya. "El ganador y los seleccionados obtienen una serie de puntos para poder optar a los premios de la Academia. Esto es muy importante para nosotros, porque supone una motivación más para las inscripciones y nos incluye en el circuito de festivales que son garantía de calidad", asevera Cristóbal. "También tenemos el sello de la Asociación de la Industria del Largometraje (AIC), que se da a la calidad de la selección y las buenas prácticas. Trabajamos con seriedad y profesionalidad, proyectamos buenas copias, somos un festival muy accesible y con gran rigor".

Esta apuesta por la calidad da sus frutos. "Hemos vuelto a batir el récord de trabajos presentados al festival con 870 cortos, unos 150 más que en la pasada edición. Eso requiere un gran trabajo de selección, ya que a las proyecciones pasarán poco más de treinta películas". "La valoración la realizamos Antonio, Jose y yo, que vamos puntuando los trabajos hasta perfilar nuestros favoritos. Y no influye solo la nota que les hayamos podido dar, sino que también buscamos otros factores, como la variedad. Aunque al final, como no tenemos condicionantes externos y pretendemos ser muy rigurosos, solo valoramos los que nos parecen mejores", explica.


Tanto ellos como el resto de festivales, e incluso los exhibidores de cine más o menos comercial, se tienen que enfrentar, además, a que internet y las nuevas plataformas visuales meten las películas en casa, incluso en el bolsillo. Y, por supuesto, a la piratería. "La omnipresencia del lenguaje audiovisual es perjudicial para el cine tal como lo conocemos", admite. Pero no es la primera vez que ocurre. "Tomemos por ejemplo el cine de los 60, que protagoniza nuestro ciclo dedicado al Nuevo Hollywood. El sistema de estudios de entonces estaba atascado y amenazado por la televisión. Entonces, los cineastas de los 70 supieron conectar con el público. Ahora debería pasar lo mismo". "El cine no está pasando su mejor momento y de alguna manera se debería contrarrestar el poder de los vídeos caseros. Para eso, la labor didáctica de festivales como el nuestro o de las filmotecas es fundamental", opina Cristóbal. "Hay que crear rituales para que los espectadores vuelvan a ir a las salas de cine. Antes el cine era el centro de la diversión de los chavales, una especie de club en el que se reunía la gente que, después, salía a tomar algo. Ahora parece más un complemento, lo último que visitas cuando estás en un centro comercial", lamenta. "El cine debe encontrar la manera de fidelizar al público, quizá con más actividades paralelas o complementarias. De esta forma, restas hermetismo al hecho de ir al cine, porque es algo que forma parte de nuestra realidad, no es un universo paralelo".

Nuestra principal ambición es conseguir atraer los mejores cortometrajes

La organización que comanda Cristóbal trabaja en rebajar la distancia que existe entre las salas de cine y los sofás de los espectadores. Y no solo en la semana que dura el certamen. "Hemos decidido fusionar la programación de la Filmoteca con el Festival, para que se vea como conjunto y como una gran apuesta por el cine. De esta forma, ganamos visibilidad para ambas propuestas. De hecho, la Filmoteca ha tenido un muy buen año, hemos duplicado la media de asistencia. Nos esforzamos mucho, apostamos por la profesionalización de la oferta, hemos vertido muchos contenidos en YouTube, en nuestro blog y en las redes sociales, programamos ciclos temáticos… Todo ayuda". Y más adelante, no están cerrados a otras propuestas, como la presencia de figuras del cine durante la celebración del FCSJ. "Tenemos unos principios que marca la organización. Eso no quiere decir que nos cerremos a tener alfombra roja en el futuro, porque no sería incompatible traer gente conocida con el apoyo al cine. Lo importante es que la calidad no se resienta", reitera. "Nuestra principal ambición es conseguir atraer los mejores cortometrajes. Además, no se debe olvidar que somos un servicio público y considero que las alfombras rojas vienen bien a las ciudades que las organizan, ya que sitúan el foco sobre ellas. Habría que ver de qué manera se puede compatibilizar el espectáculo con la calidad", sentencia.

Publicar un comentario

 
Top