ALBERTO CELDRÁN | OPINIÓN - Desde el viernes pasado por la tarde, que tuve el gran placer de disfrutar de la obra "Todos sus patitos" de la compañía Baychimo Teatro, he estado reflexionando sobre algunas cosas, movido por lo que se respiró en el teatro. En primer lugar, como director de PETIT TEATRE - Festival de Teatre per a la Infància de Sant Joan d'Alacant, me siento honrado por las casi 300 personas que acudieron a la representación, pero no sólo se trata de asistir al teatro, sino también de la actitud con la que uno va. Como padre, me inquieta la educación de mis 4 hijos, como a todos, pero ¿no estamos incapacitando a nuestros hijos para la vida?

Estreno de 'Nidos', primera representación del Festival 'Petit Teatre'. FOTO: DANI MADRIGAL

Nuestros pequeños no saben hacer silencio para escuchar palabras que otros quieren compartir con ellos, no tienen capacidad de dejarse sorprender, emocionar, sentir por los poros de la piel, sin que lo racional entre en juego.... y nosotros sus padres, todo lo argumentamos desde el pensamiento lógico: "los niños hablan porque no entienden la historia", "los niños hablan porque es muy lento y se aburren"....; pero acaso estamos dispuestos nosotros los adultos a abandonar nuestras pantallas de móvil, esas que hipotéticamente nos conectan con la vida; y todas nuestras obligaciones de adulto, esas que nos hacen correr sin parar, para dejarnos sorprender y emocionar por una historia que quizás no entendamos pero que es pura vida. Y si no somos capaces de hacer eso, cómo vamos a mandar callar a nuestros hijos para "obligarles" a escuchar lo emocional o vivir el disfrute de la lentitud?

En parte, estamos criando una generación de niños consentidos que se creen con el derecho de exigirnos todo sin el menor esfuerzo y nosotros somos unos padres y madres a los que nos aterra escuchar de sus labios las palabras prohibidas: "Me aburro!!!", y entonces les llevamos a todas partes para que estén entretenidos. Pero es que el teatro no tiene como objetivo el entretener a niños insensibles e incapacitados para el verdadero disfrute de la vida; el TEATRO es VIDA que se construye desde el deseo de compartir nuestras inquietudes, nuestras emociones...., es la posibilidad de generar un pensamiento crítico y sensible frente a la belleza y la fealdad, es tantas cosas!!!!! Pero no es una película, ni un videojuego que idiotiza a los pequeños hipnotizados por miles de luces que se mueven a velocidad del rayo. ¿Cuántos padres y madres de esos niños que "se aburrieron" viendo "Todos sus patitos" han intentado hablar con ellos del amor y del deseo de vivir acompañado, del respeto y de la muerte; que son los verdaderos temas de los que habla esta historia?

Imagino que esta publicación no será muy compartida y difundida, pero ahí queda, para quien quiera leerla. Gracias Arturo, Paloma y Moncho por considerar a los niños seres sensibles, en las propuestas que hacéis. Realmente lo son, pero el mundo en el que viven está haciendo que lo olviden.

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