Dos ex empleados de UTE Alicante acampan en la plaza del ayuntamiento en señal de protesta. Uno fue despedido por operarse para no quedarse ciego


En 2013, el Ayuntamiento contrató a UTE Alicante por más de 400 millones de euros la limpieza urbana y el servicio de recogida de basuras para un período de 12 años 


Adrián Román en la puerta del Ayuntamiento de Alicante listo para dormir. Foto: DANI MADRIGAL


L.B. (@LauraBagur) | VÍDEO: MANUEL R. SALA (@olovideo) | ALICANTE- El 18 de noviembre, Adrián Román estaba barriendo en la calle cuando recibió un aviso al móvil: la empresa para la que trabajaba, UTE Alicante, había ingresado en su cuenta unos 15.000 euros. A las pocas horas, le llevaron a una reunión con los responsables de Recursos Humanos y le comunicaron que estaba despedido.

Su despido, además, era "objetivo por falta de asistencia al trabajo" porque en dos meses consecutivos estuvo dos veces de baja el tiempo suficiente como para superar el 20 % de las jornadas hábiles. En concreto, faltó 6 días en marzo y 8 días en abril. Llevaba once años trabajando en la empresa y ha necesitado esas dos bajas porque se ha operado de los dos ojos. Si no, se hubiera quedado ciego, "¿y cómo iba a barrer ciego?", plantea.


Su doctora le recomendaba una baja más larga, pero él se encontraba bien después de la primera operación y quería volver al trabajo para causar el menor perjuicio posible a la UTE. Sin embargo, paradójicamente, una baja de más de veinte días le hubiera blindado legalmente y la empresa no podría alegar despido objetivo por faltas de asistencia al trabajo. No podrían echarle tan fácilmente.

Adrián tiene un tipo de diabetes "considerada como crónica y grave por sus complicaciones", según detalla el informe que firma su doctora. Y aún así le han despedido. Igual que a Julio Maldonado, a quien echaron a la calle el mismo día y de la misma forma, alegando exactamente los mismos motivos.

A. Román frente al Ayto. de Alicante
Maldonado necesitó dos bajas en marzo y en abril, según detalla, una de ellas fue porque sufrió una agresión mientras trabajaba, aunque la mutua no aceptó las lesiones como laborales y ahora pelea el cambio de contingencia. La ley contempla que las bajas por accidente laboral no computan como causa para el despido objetivo por faltas de asistencia al trabajo, pero de momento, el despido de ambos es perfectamente legal.

Sin embargo, para los miembros del sindicato Sindicato de Empleados Públicos de la Comunidad Valenciana, al que pertenece Adrián, los despidos son legales pero no justos. Nadie en la empresa se ha parado a analizar sus casos de forma personalizada. Por eso el día 25, cuando está previsto el acto de conciliación, no van ni a sentarse a la mesa "hasta que no se resuelva el caso de los dos compañeros". 

Tampoco se sentará el sindicato Solidaridad Obrera, sí lo hará el resto, aunque están de lado de los trabajadores despedidos, según los representantes de SEP presentes en la plaza. 

Hay mucho absentismo y han querido sacar los dientes

Para Adrián, su despido y el de Julio son "ejemplarizantes" porque en UTE Alicante hay un elevado absentismo, pero han cogido a dos trabajadores que cumplían el requisito de haber faltado dos veces en dos meses sin mirar más allá, "dos trabajadores que les salíamos baratos de despedir", insiste.

En todos estos años, él no ha recibido ninguna queja, ni una sola amonestación. De hecho, tiene las horas extra agotadas porque nunca dice que no, aunque le llamaban "a las doce de la noche" para proponerle trabajar, Adrián "doblaba el turno", asegura. Y contaban con él para limpiar zonas que otros operarios no conseguían limpiar bien, detalla su madre, Rosa María, que lamenta con rabia que con su hijo "han hecho una crueldad".

Según detalla Manuel Martínez, delegado de personal de SEP en el comité de empresa, el convenio de UTE Alicante especifica que no pueden despedirte si pasas por quirófano. La empresa sabe porqué ha faltado Adrián, tienen los informes de las operaciones, asegura el afectado, pero las bajas han sido de corta duración, por eso constan como bajas "por enfermedad común" y "a eso es a lo que se agarran", espeta Adrián, con más resignación que rabia.

Barriendo desde los 18 años


No tiene esperanza en recuperar su empleo, pero quiere luchar hasta el final. "Llevo desde los 18 años barriendo, yo no sé hacer otra cosa", enfatiza. Preferiría estar en casa con su mujer, su hijo de once años y su pequeña hija de solo diecisiete días, pero se siente en la obligación de denunciar qué ha pasado, qué está pasando en UTE Alicante.

"Una empresa pública, aunque de gestión privada", recuerda Paco Castro, también representante del sindicato SEP. Por eso, el sindicalista afea al tripartito que no asuma la responsabilidad que le corresponde "escudándose en que no pueden hacer nada porque el contrato con la UTE estaba blindado por el anterior gobierno".

Solo ha bajado esta mañana a la plaza para trasladar su apoyo Pedro de Gea, asesor de la Concejalía de Comercio y Mercado y vecino de barrio de Adrián, a quien conoce desde los seis años. Ni un solo responsable político más.

"La empresa tiene los niveles de absentismo disparados y por eso está actuando de una forma casi grotesca", insiste Castro. En su opinión, UTE Alicante quiere ganar dinero en detrimento del servicio ("Alicante está más sucia que nunca") y a costa de no renovar el material y sobrecargar de trabajo a los empleados, que no están motivados y entre quienes abundan las lesiones.

Adrián se propone dormir en la puerta del consistorio hasta recuperar su trabajo. Foto: DANI MADRIGAL

Adrián y Julio se han plantado esta mañana en la plaza del Ayuntamiento de Alicante para dar a conocer su caso. Junto a ellos, varios representantes de SEP y CNT y un puñado de compañeros, como José Manuel Romero, que tiene el metacarpio y el radio fracturados.

Un sábado, Romero estaba barriendo en la Plaza San Cristóbal cuando oyó los gritos de "al ladrón". Corriendo hacia él subía un chico que se había llevado el bolso de una señora de un tirón, así que Romero se abalanzó contra él para detenerle, con tan mala suerte que cayó al suelo y sufrió las fracturas.

Le llevaron al Perpetuo Socorro, pero el lunes la mutua de UTE Alicante se puso en contacto con el centro para que le dieran el alta. No se harían cargo de las lesiones porque detener a un ladrón no era parte de su trabajo, así que no las consideran accidente laboral.

Tuvo que ir por su cuenta y riesgo a que le atendieran en el Hospital y ahora pelea el cambio de contingencia. Su miedo es que la mano no se recupere correctamente y no sea apto para el trabajo, porque si la lesión no es laboral, la pensión que le quedaría sería mucho menor.

Adrián se dispone a pasar su primera noche en la plaza. De allí no se quiere ir hasta que su historia se sepa.

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