La Policía Local de San Vicente llamó a la protectora pero abandonó el lugar antes de que fueran a recoger a los canes


Según fuentes de la protectora, la Policía Local de San Vicente anuló el servicio cuando se dirigían al lugar


Foto: M.J.F. (Dignidad Animal)

LAURA BAGUR | SAN VICENTE- El jueves 26 de enero por la mañana, una mujer de mediana edad y cuarenta perros aparecieron en la urbanización Pozo de San Antonio, en San Vicente del Raspeig. Había animales adultos y camadas de cachorros. Según se comprobó después, no tenían chip ni cartillas veterinarias, tampoco estaban esterilizados, aunque su peso era adecuado.

Dada la cantidad de canes y que estaban allí sin vehículo ni más compañía, los vecinos llamaron a la Policía Local. Los agentes se personaron, hablaron con la mujer, llamaron a la Protectora de Animales y Plantas de Alicante, que tiene adjudicado el servicio de recogida de animales del municipio, y se fueron. La mujer y la cuarentena de perros volvieron a quedarse solos. 

Sin embargo, según fuentes de la Protectora de Animales y Plantas de Alicante, cuando se dirigían hacia el Pozo de San Antonio para la recogida de los animales, la Policía Local de San Vicente anuló el servicio.

Paralelamente, otra vecina llamaba a la presidenta de Dignidad Animal, Satur Martínez, que también acudió al lugar. Como es colindante con la partida El Moralet, de Alicante, la activista llamó a la unidad canina de la Policía Local de la capital.

Los agentes acudieron allí y comprobaron que no se encontraban en el término municipal de Alicante, por lo que no podían actuar. Sin embargo, no abandonaron el lugar hasta la noche, cuando los perros fueron recogidos por asociaciones animalistas.

Los agentes de la Unidad Canina volvieron a llamar a la Protectora de Animales y Plantas, pero cuando retornaron al Pozo de San Antonio, hacia las 16:00 horas, les dijeron que sus servicios no hacían falta porque Asoka y Dignidad Animal iban a encargarse de reubicar a los perros, que finalmente acabaron en tres albergues de la provincia, según ha explicado Satur Martínez.

¿Quién era la mujer que iba con cuarenta perros?


Según fuentes del Ayuntamiento de San Vicente, la mujer explicó a los agentes de la Policía Local que estaba esperando a una amiga que llegaría con una furgoneta para desplazar a los perros. Venían de Dénia y se dirigían a Torrevieja para montar algún tipo de negocio turístico que incluyera animales.

M.J.F.
Según la presidenta de Dignidad Animal, Satur Martínez, la mujer contó que venía de Málaga con su compañera, que se había ido a pie al aeropuerto para alquilar una furgoneta. "No sabíamos qué creernos y qué no creernos", explica otra activista de esta asociación. Según narra, la mujer estaba agradecida porque la iban a ayudar; "vosotras haced lo que tengáis que hacer, llevaros a los perros, chiparlos, castrarlos y yo iré a recogerlos", les decía.

De hecho, fuentes de la Protectora de Animales y Plantas aseguran que sobre las 18:00 horas la compañera que había ido a por una furgoneta se presentó en el centro para reclamar a los perros, que no estaba allí.

En opinión de las activistas que habían pasado el día en el Pozo de San Antonio, la mujer no parecía muy centrada. Por lo que contaba, por cómo lo contaba y porque pasaba de la risa al llanto con una facilidad pasmosa. De hecho, por la noche Satur no podía dormir porque la habían dejado allí, "en medio de la nada", con solo una de las perras, que no se dejó coger por las asociaciones animalistas.

Así que Satur volvió al lugar junto con otra activista de Asoka cerca de la media noche. Y allí estaba la mujer, llorando. Le dejaron el teléfono para que llamara a su compañera y la llevaron a su encuentro. Efectivamente, había alquilado una furgoneta.

La misteriosa mujer que apareció en el Pozo de San Antonio se dejó la mochila en el coche de la presidenta de Dignidad Animal, así que al día siguiente Martínez llamó al último número de su teléfono, el mismo al que había llamado la mujer de los cuarenta perros. Le contestó la compañera, que en tono agresivo y desquiciado espetaba que les perseguían, que "todos" les querían matar, tanto a ellas como a los perros. Ambas se hospedaban en un hotel de Alicante.

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